Un niño que juega es un niño feliz, que expresa su mundo interior, que descubre su entorno y se descubre a sí mismo. Jugar les estimula, les socializa, les mantiene activos, despierta su imaginación, contribuye a su equilibrio vital. En Tonucci centramos nuestro proyecto en la importancia del juego como instrumento esencial para el desarrollo afectivo, social, emocional, cognitivo y vital del niño y para su educación en un entorno estimulante y de cariño.